Aparece un sol de invierno,
Frio como el hastío,
Dorado indeleble,
Definitivo, triste, vacío…
El alma llora,
Segundos tardíos,
Minutos sin horas
Días sin sentido…
Rauda dirijo
Pasos encubiertos
Triste solitaria,
En esta selva de cemento…
Cristal y concreto,
Paredes clavadas,
Guardan mis secretos,
Esconden mi alma…
Eres lo que soy
Lo que no sabes,
Mi verdad inconclusa,
Mi don, mis palabras.
El océano ruge,
La furia de la calma,
La tranquilidad de lo existente,
Arena, paz, Reñaca…
Se pierden mis ojos,
En mirada eterna,
Buscando silencios,
De paz duradera…
Buscando tu aliento,
Buscando tus besos,
Tu sol en mi tierra,
Tu voz y tu cuerpo…
Me pierdo y te pierdes
En letras sin tiempo,
En timbres lejanos
En voz de silencios…
Existo en mi mundo,
Recorriendo espacios,
Soñando viviendo
Y viviendo soñando…
Mi pluma lejana
Se transforma en teclado…
Mi tinta el pensamiento,
mi creencia, lo profano…
Musa de esperas,
Inspiración pagana,
Solo dejo que broten
Como rio,
Mis palabras,
Son solo ideas,
Soltadas al viento,
Son solo vocablos
Parte de mis sentimientos.
El sol implacable,
Distante y etéreo,
Me busca incansable
Me encuentra en el día,
Cuando camino sola…
Yo y mi melancolía…
miércoles, 12 de agosto de 2009
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